CONTINUACIÓN DE LOS HACEDORES

sábado, 7 de agosto de 2010

LLEGADA

Caminaba mochila al hombro por la calle principal del pueblo que para mí era desconocido hasta ese momento, todo era soledad en la siesta litoraleña el sol por momentos se escondía tras la nubes el viento me acariciaba la cara despejando el cansancio de largo viaje a Guaicurú.

Camine cuadras, tras cuadra …todo era silencio y pensé quizás cuando don Esteban en tiempos pretéritos como solía decir, recorría el mismo lugar en que estaba a mi llegada…pensaba que en las largas caminatas por esos terrenos del pueblo. el doctorcito díos de nuestros hermanos índigenas planeaba, meditaba que hacer para combatir la pobreza, educar y generar la cultura del trabajo (sonagatagan), y de esa manera combatir la cultura de la dádiva el orden y el progreso de ese poblado paupérrimo “todo era selva e indio salvaje” escribió. De pronto avizore una mujer criolla, regordeta, que me saco de mis cavilaciones, barría la entrada de su casa y le pregunté donde podía hospedarme, con acento que tenía algo de guaraní me indico un lugar donde podía hacerlo.

Una vez respuesta del cansancio ya se esbozaba el atardecer y me

dirigía con las escasas luces del pueblo por esas calles de terrosas a visitar a

don Napoleón Carbajal, quien con el Dr. Esteban Maradona y otros

compoblanos crearon la Colonia Indigenista Juan Bautista Alberdi, estaba

sentado en la silla de siempre, en la esquina de siempre , con su sombrero

negro mirando la lejanía, recordando vaya saber que cosas, me presenté nos

saludamos , percibí la serenidad y calidez que dan los años vividos

intensamente me invito a sentarme y dialogamos largamente…note la preocupación

por los destinos de la patria y sobretodo de los jóvenes, igual inquietud que tuvo

hasta su muerte el Dr. Esteban Laureano. Maradona… en fin la misma que tiene

gran parte de los ciudadanos argentinos, esbozo una sonrisa Don Negro , como lo

llaman cariñosa y respetuosamente en el pueblo, nos despedimos… adiviné en esa

sonrisa que la esperanza jamás debe perderse… sobretodo estudiando trabajando

proyectando y cumpliendo con honradez lo planeado es la única manera pensé de

salir de la postergación en que estamos inmerso.¡Que lección la de don Napoleón!

fiel a las enseñanzas del que fuera su maestro y a quien también lo adopte como

su discípula no solo en la medicina sino en todos los avatares de la vida…

sobretodo la solidaridad con aquel que más lo necesita.

Teresa Merino
Agosto 2010